La Bestia & Yo

Publicado: 1 julio, 2013 en De Barcelona a Steinkjer
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Habiéndome levantado muy temprano, a eso de las 6 de la mañana, he decidido que hoy, aprovechando que es mi último día de fiesta y mañana empiezo por fin a trabajar, haría una pequeña excursión a Kvam. Mi intención era, no solo dirigirme al Kvam Eldresenter y preguntar por el estado del amueblado de mi apartamento, sino también explorar el lugar que rodea aquel reducido espacio de la comuna de Steinkjer.

Mientras cavilaba con los quehaceres del día, Carlos se ha presentado en casa, después de tener una jornada nocturna de trabajo más bien tranquila aunque no descansada. Me cuenta por encima lo hecho durante toda la noche y aunque interesado, no he querido demorarlo a que fuera a dormir por que cabía la posibilidad que lo llamaran hoy para trabajar por la tarde, debido a la ausencia de algunos compañeros de trabajo por enfermedad.

Así que, después de desearle las “buenas noches” a Carlos, he desayunado, me he duchado y vestido, disponiéndome rápido a ponerme en marcha. Al salir de casa, los rayos de sol vaticinaban que hoy iba a ser un buen día y mientras me dirigía con paso tranquilo hacia el Nissan Primera, he comprobado en el móvil que la temperatura llegaba a las 24 grados, por lo que disfrutaría de una mañana más que resplandeciente. Sentado ya en el asiento de conductor y mediante un giro de llave de contacto, La Bestia ha rugido como siempre y con marcha corta, me he puesto en marcha hacia Kvam. La radio empezaba a sonar y se oían los anuncios que, aunque en noruego, ya los empiezo a comprender por la monotonía de haberlos escuchado ya un millar de veces y mientras el paisaje bucólico y verdoso rodeaba la carretera  y yo me acercaba más y más a mi primer destino, la NPK 4 ha empezado a emitir Paradise City, de Guns ‘n’ Roses y me hacía reflexionar que, efectivamente, estaba en un paraíso verde y vasto. Take me down to the paradise city, where the grass is green and the girls are pretty. Take me home, cantaba a viva voz mientras el rugido del coche me pedía que subiera una marcha más.

15 minutos más tarde, después de tomar el camino pertinente, he llegado a Kvam, donde mis compañeras de trabajo, Siv Anita y Beathe, enfermeras ambas, estaban en su tiempo de descanso, tomando el sol y charlando amigablemente y al verme llegar me han saludado con una sonrisa ancha, muy ancha. Les he dicho que venía a comprobar el estado del apartamento y después de que me facilitaran las llaves, he podido ver que efectivamente, el apartamento posee ya lo necesario para habitar allí durante toda mi estancia. Satisfecho, he devuelto las llaves a mis compañeras y con una sonrisa de aprobación, comento que mañana me mudo. Aparte de bromear un poco con ellas, les digo que me voy a explorar un poco los alrededores. Lykke til!, responde Siv Anita, guiñándome un ojo y sonriendo mostrando sus dientes blancos. Me pongo en marcha, Bestia, llévame de paseo!, le digo a la maquina.

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Lago en la Comuna de Snåsa. Foto: Bruno Aldrufeu Quiñonero.

Me he alejado rápidamente del centro de Kvam para recorrer la carretera de un solo carril de sentido, atravesando viejas montañas dinamitadas que dan paso al asfalto y solo el testimonio  de sus fragmentos de pizarra en la cuneta, advierten que una vez fueron grandes. Montañas y campos de cultivo verdes por doquier, que solo son cortados por los frondosos e impenetrables bosques cuyo alcance no termina con una simple mirada. La Bestia ha seguido su camino hasta llegar donde inicia la comuna de Snåsa y me he detenido en un área de descanso, al lado de un inmenso lago y la tranquilidad de aquel lugar era abrumadora: se respiraba una calma y un silencio que solo es cortado por algún que otro coche que transitaba por allí.

Tras permanecer unos instantes en aquel pacifico lar, volví a ponerme en marcha para volver a Stod y mientras conducía, Johnny Cash me deleitaba con Hurt y por eso subí las ventanillas del coche, para escucharla mejor. My sweetest friend, decía la canción. Era perfecta. Era perfecto. Canción y momento por igual.

My swettest friend

La Bestia y yo, compartiendo ese momento. Silencio, Johnny Cash, rugido del motor,  Bruno… Serenidad, absoluta y dulce serenidad. Atravesando el camino que me lleva a casa, aún con Cash tocando sus últimos acordes y las nubes negruzcas que se acercan al horizonte, ofrecen un paisaje aun mas bucólico. Estoy enamorado de estos paisajes.

My sweetest friend.

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Carlos y yo, cenando solo como un catalán y un burgalés saben cenar. Foto: Carlos Fuentes Arrabal.

Llegado a Stod, Carlos se ha despertado unos minutos después y le he comentado lo que he ido a hacer en Kvam y por eso, hoy toca hacer maletas ya que mañana me mudo. Es mi última noche aquí y Carlos y yo lo vamos a celebrar como dios manda: tortilla de patatas para cenar, jamón del bueno y una buena ración de pan con tomate al estilo “català”. Miraremos los últimos capítulos de la tercera temporada de Sons of Anarchy, y haremos de esta noche, una noche especial en que dos compañeros y amigos, finalizan su convivencia (por lo menos en Stod).

Sonrisas y risas inundan  el apartamento y mientras el día llega a su fin, la voz de Johnny Cash revolotea en mi mente y extrae una estrofa, unas palabras:

My Swettest friend.

comentarios
  1. Miry dice:

    Poco a poco todo encaminandose… ^_^ ya me contarás!! besitos xikitin.. se t echa de menos…

    • bobtainer dice:

      Así es, Miryam… todo llega y todo pasa. La primera piedra ya está más que colocada. Yo también te hecho de menos. Seguimos en contacto. Gracias por el comentario.

  2. Merche Alvarez dice:

    Esta claro que “el fracaso no es una opcion en tu vida”…
    Objetivo cumplido,Bruno… en lo laboral!
    En lo demas… no hay duda d que ” Todo va a ir bien”. No hay mas que escucharte:
    Paradaise City…
    Satisfecho…. take me “home”
    Tranquilidad abrumadora…
    Momento perfecto …
    Absoluta y Dulce…Serenidad
    Sonrisas y risas…
    Swettest friends

    Dan ganas d irse para alla…

    Un dulce abrazo

  3. […] pesado; y es que, el coche que conducíamos era un modelo antiguo que me recordaba enormemente a La Bestia, por el rugido del motor y la incomodidad de sus asientos, Ah! (suspiro de nostalgia). No hay mal […]

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